mayo 15, 2007

Consejos para juntar dos rusitos

El hecho de que nuestro hámster viva solo el resto de su vida nos hace muchas veces llegar a la conclusión de que necesita un compañero. Nada más lejos de la realidad. El hámster ruso en cautividad no es tan sociable como en su habitat natural, atacando por igual a machos y hembras adultos por su institnto territorial. La única opción favorable en la mayoría de los casos es mantenerlos en parejas macho-hembra corriendo con todas las consecuencias que ello conlleva. Y es que en ningún caso se puede asegurar al 100% que dos rusos se lleven bien y menos durante toda su corta vida...


La Pareja Adecuada :
Si se tiene la posibilidad, lo ideal es adquirir directamente los dos individuos a la vez, menores a los dos meses de edad y que hayan convivido antes juntos. Aunque parezca complicado, en la mayoría de las tiendas podemos encontrar lo que buscamos, ya que no suelen separar machos de hembras y suelen ser ejemplares jovenes para que visualmente sean atractivos al cliente.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, ya se dispone de un rusito, macho o hembra, habituado a estar solo, a su único olor, a su jaula y posiblemente mayor de los 5 meses de edad, y ésto lo complica todo.
Para empezar, si el animal tiene una edad avanzada (superior al año) no deberíamos plantearnos ni siquiera el cambiarle su vida solitaria. El límite de edad de un hámster ruso está en los dos años y los primeros sintomas de vejez comienzan a los 14 meses, pudiendo complicarse con enfermedades asociadas a la rápida degeneración de su sistema inmunológico. Si nuestro objetivo además es la crianza, las hembras se hacen estériles a partir del año y forzarla a críar en sus últimos momentos fértiles puede llevarnos a perderla en el parto, además de someterla a un estado de estrés que propiciará el canabalísmo al no sentirse ya preparada.
El tener una hembra adulta pero en edad de procrear no facilita las cosas, ya que las hembras son más reacias a la presencia de un macho. Aunque su celo es cada 4 días, normalmente no hay indicios visibles que nos permitan saber cuando puede aceptar con mayor sumisión al macho. Éste siempre ha de ser mayor que ella, principalmente en tamaño, dando buenos resultados al juntar ejemplares masculinos adultos con hembras menores a los dos meses.
Aunque, de todos modos, el buen funcionamiento de la nueva pareja sigue siendo un misterio en el que influyen muchos factores.

Factores que Influyen:
  • La época del año: Aunque parezca absurdo puesto que estos roedores no sufren de igual manera los cambios estacionales en cautividad debido a la climatización de nuestros hogares, la época del año en que juntemos dos rusitos es bastante importante sobretodo en las dos estaciones más extremas como son el verano y el invierno. El periodo fértil de una pareja de hámsters rusos en su hábitat natural va desde febrero a noviembre, abarcando todo el año en cautividad. Sin embargo, el mayor porcentaje de éxito al intentar juntarlos se produce en el intervalo entre esos dos meses correspondiendo con su instinto animal. Uno de los principales motivos suele ser el cambio de pelaje que experimentan de noviembre a febrero, visible cada vez con mayor frecuencia en cautividad. Este cambio de color y espesor del pelo del ejemplar macho también conlleva una esterilidad temporal que no les permite procrear en los meses más fríos del año, como medida de supervivencia de la especie. Este hecho singular expone a la futura pareja a un posible fracaso en su convivencia, dado que el macho en ese tiempo no le es útil a la hembra.
  • La hora del día: Los hámsters rusos son animales nocturnos, su nivel de actividad puede considerarse pleno entorno a la media noche mientras que durante el día y principalmente en las horas del mediodía se encuentran descansando en su nido. Por esta razón, no es aconsejable intentar juntar a dos rusos en horario diurno. El animal estaría demasiado molesto para querer compañia y podría asociar la llegada del otro hámster como una intromisión a su descanso. Tampoco es recomendable juntarlos en plena noche, principalmente porque debemos estar muy pendientes de ellos y porque con un nivel de actividad alto el rechazo sería inmediato. Por tanto, quizás el momento más aconsejable sea al caer la tarde, cuando el rusito ya ha descansado y empieza a hacer sus tareas cotidianas como montar en la rueda, comer un poco, lavarse, pero sin estar aún bajo la excitación nocturna.
  • El espacio: Es muy importante tener en cuenta este factor porque cuánto mayor sea el espacio del que dispongan menor riesgo de peleas tendremos. Por eso, es necesario que a la hora de decidirnos por juntar dos rusitos tengamos una jaula lo bastante grande para los dos, no vale cualquiera y mucho menos pensar que dos hámsters pueden vivir en una jaula pequeña. Incluso si el lugar donde vamos a irlos juntando poco a poco es pequeño no tendremos éxito nunca. Una medida ideal de la que disponer sería 40x30 cm de base.
  • El lugar: El mejor lugar donde presentar dos hásmters siempre es una jaula completamente limpia, sin olores, un terreno neutro donde ninguno tendrá mayor ventaja sobre el otro. Si no disponemos de ninguna podemos intentar hacerlo en la jaula que dispongamos habiéndola lavado antes con lejía diluida para matar cualquier rastro residual de olor del ruso que vivía en ella y poniéndole material de lecho nuevo y limpio. Otra forma de hacerlo, aunque no siempre efectiva, es poner a la hembra en la jaula del macho, ya que el olor de éste en toda la jaula retendrá un poco la actitud agresiva con que suelen reaccionar todas las hembras.
  • La presencia de comida: El hecho de rociar algunas semillas sobre el lecho de la jaula donde vamos a juntarlos nos dará una óptima ventaja. La busqueda del alimento los distraerá en principio al uno del otro, aunque sea sólo por un breve espacio de tiempo. Si la comida la concentraramos toda en un único recipiente, cometeríamos un grave error ya que ambos hámsters acudirían al mismo lugar y lucharían sin dudarlo por el alimento. Para disponer de más tiempo también podemos esparcir por la jaula pequeños premios, de manera que los rusitos vean el encuentro entre ellos como una situación favorable.
Un Proceso Gradual:
Antetodo debe ser un proceso que se realice poco a poco y paso a paso. Es muy posible que la primera vez los hámsters se chillen, huyan o se ensarcen en una pelea, lo importante es procurar que en ningún momento se produzcan heridas. Incluso, aunque en principio la pareja se llevara bien hay que estar muy atentos a ellos para evitar cualquier posible ataque sorpresa.
Si nos hemos decidido por contar con un terreno neutral, los dos rusitos deben ser introducidos a la vez o en su defecto, siempre primero el macho. Pasada la distracción de la comida, los hámsters se encontrarán en uno u otro momento, pudiendo atacarse de improviso o iniciando todo un ritual de persecusiones y olisqueos. Cuando los dos animales se atacan y se muerden, pueden separarse si se les sopla. De esta manera nos dará el tiempo suficiente de sacar al hámster dominante, dejando al otro en el terreno neutro durante un día para luego volver a juntarlos de nuevo.
Otra opción sería hacernos de un cartón que pudieramos interponer entre los dos y dejar que se acercaran a éste, permitiéndoles olerse pero sin llegar a actos violentos.
De un modo u otro, lo importante es ser pacientes y no dejarlos nunca solos. La rápidez con que un ruso puede matar a otro es sorprendente, aparte de que una vez que se han producido heridas no hay posibilidad de juntarlos de nuevo. Tanto uno como otro serán siempre conscientes de su victoria o su derrota y no soportarán estar juntos bajo ninguna circunstancia.
Lo conveniente una vez presentados sería no mantenerlos juntos más de 5 minutos los 3 primeros días, e ir aumentando en 5 o 10 minutos después, durante una o dos semanas, hasta haber comprobado que se toleran perfectamente. El mejor indicio para saber si esto es así, es que duerman juntos. Un hámster nunca comparte su nido si sigue considerando al otro como un extraño.

Advertencias:
  1. Antes de tomar esta decisión primero debes tener en cuenta que te hará falta una segunda jaula seguro, ya no sólo por si no consigues que lleven bien sino para cuando te haga falta separar al macho para que la hembra descanse tras varias camadas. Si no dispones de sitio o este hecho puede ponerte en dificultades con las personas que viven contigo, por favor no adquieras un segundo hámster para luego regalarlo, devolverlo o en el peor de los casos desentenderte de él en algún jardín o campo.
  2. Los rusitos, al igual que la mayoría de los roedores, son animales muy prolíficos. Ten muy presente que vas a hacer con las crías, porque es seguro que las habrá y serán muchas y seguidas. No dejes para el último momento encontrar quien las adopte o una tienda que te las acoja, en cuanto cumplan el mes de vida ya será necesario separarlas de los padres y no pueden vivir todas juntas. Si no vas a poder darles un futuro digno, no merece la pena.
  3. Cuando vayas a juntarlos prevee todas las cosas que necesites y dispónlas cerca. No te olvides de tener unos guantes gruesos puestos cuando tengas que separarlos, normalmente en esa situación de estrés el hámster no sabe que tu mano no es su enemiga y te morderá.
  4. Hay hámsters que por su naturaleza son agresivos con sus mismos congéneres bajo cualquier circunstancia. Procura no adquirir un animal que muestre este tipo de comportamiento.
  5. Se paciente y constante en los encuentros, pero sólo si ves predisponsición entre ellos. Evitales y evitate un mal rato si después de juntarlos varias veces no se soportan y se siguen atacando.
  6. No juntes nunca los hámsters fuera de la jaula o del recinto donde vayas a tenerlos juntos, pueden escaparse al intentar huir o saltar de tus manos.
  7. Si soplando no consigues separarlos tendrás que meter la mano en medio, por eso es bueno tener los guantes gruesos. No intentes coger al animal atacado, aunque tenga sangre. Deja primero que se tranquilice y luego curalo.
  8. Juntar dos rusitos sólo para que se apareen es difícil, sobretodo porque no es seguro que se toleren al primer encuentro. La hembra dejará con más facilidad que la monte el macho si convive con él que si intentas ponerlo junto a ella los días que crees que está en celo.

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5 Comments:

At 4:51 a. m., Anonymous Tere said...

Que bello blog, desde que lo he ido leyendo he aprendido varias cosas del trato a mis rusitas.
Muchas felicidades por la paciencia y la dedicacion para brindar informacion sobre estas criaturitas divinas.

 
At 11:12 a. m., Blogger tita said...

me parece muy bueno y especializado el espacio, los visitare mas seguido, gracias.

 
At 4:37 p. m., Anonymous Anónimo said...

Y si ja se levan bien todo el rato en la misma jaula.¿Van a tener crias mas facilmente?

Y felicidades es un blog muy professional.

 
At 10:50 a. m., Blogger il-luem said...

Eso no se sabe nunca. Pueden pasar mil cosas, es evidente que si son macho y hembra y jóvenes y conviven juntos, tendrán crías. Pero hay muchas parejas de hámsters que jamás procrean, porque uno de ellos es ésteril o simplemente la hembra no se deja.

También influye las condiciones de vida. Si la jaula es pequeña, o les falta alimento o aporte de alguno de los nutrientes, no mantenemos a raya la higiene de la jaula, hace frío o calor, hay otras mascotas a su alrededor y las detectan... es posible que no crien.

 
At 1:45 a. m., Blogger Berto Bonet said...

Yo tengo un Rubo, no ruso, de más de un año! es posible comprarle un compañero? es que esta un poquito loco, y me he enterado ques es pq esta solo! graciass , un saludo

 

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